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Técnica metamórfica

Técnica metamórfica

Práctica

Su práctica es muy sencilla. Consiste en realizar unos pases con los dedos de la mano, en la cara lateral interna del pie, desde la parte superior del dedo gordo, en la esquina de la uña, hasta el talón y viceversa. De vez en cuando, al llegar al talón, se rodea el empeine hasta pasar por el hueso externo de tobillo y se retrocede hasta alcanzar de nuevo el talón. Se repite la operación en el otro pie.

En éste recorrido, el practicante estimula la Glándula Píneal, situada en la esquina superior de la uña. La Glándula Pituitaria, esquina inferior de la uña. El Punto de la Concepción, situado en la 1ª articulación del dedo gordo del pie y que también corresponde a la 1ª vértebra cervical. Sigue su recorrido por el arco del pie, pasando por diversas fases del Esquema Prenatal , hasta llegar al punto de Animación, en el centro del arco, situado entre el hueso cuneiforme interno y los naviculares. Finalmente, llega al talón y allí hasta la inserción del tendón de Aquiles, donde se sitúa el punto del Nacimiento.

En las manos el procedimiento es el mismo. Se inicia en la esquina superior de la uña del pulgar, bajando por la parte externa, hasta llegar a la muñeca y se inicia el regreso hacia la parte superior del pulgar. Ocasionalmente, se rodea la muñeca y se repite el recorrido. Realizar la misma operación en la otra mano.

Para la cabeza, el practicante se sitúa detrás del paciente sentado. Con ambas manos, alternándolas, empieza un recorrido que se inicia en la parte superior de la cabeza, en la fontanela, y llega hasta la base del cráneo siguiendo una línea central. De vez en cuando, sigue un recorrido que va desde los huesos mastoides, pasando por detrás de las orejas y siguiendo el reborde occipital, hasta el centro de la base del cráneo, donde se encontrarán ambas manos. Aquí los movimientos habrán de ser especialmente suaves ya que la cabeza es muy sensible. También en éste caso se recomienda el silencio, para que el paciente pueda concentrarse mas en sus sensaciones. No así para los pies y las manos en que podemos hablar libremente, escuchar música, etc. sin que interfiera para nada esta actitud.

La duración aconsejada sería: Aproximadamente veinte minutos para cada pie, diez minutos para cada mano y de cinco a diez minutos para la cabeza.

La frecuencia aconsejada sería de una sesión semanal completa (pies, manos y cabeza). No obstante, tanto la duración como la frecuencia, quedan al libre albedrío de cada persona y de su necesidad en épocas de crisis. Si no fuera posible una sesión completa, es aconsejable practicar solamente en ambos pies.

Los efectos producidos son diferentes en cada paciente. A veces, éstos son inmediatos, notándose mejoría tanto a nivel físico como emocional. En otros casos, se producen paulatinamente y afectan incluso al entorno de ésta persona.

Así pues, aplicando la Técnica Metamórfica sobre pies, manos y cabeza, desbloquearemos y equilibraremos la energía vital, promoviendo el principio de Autocuración que todos los seres vivos poseen. Aquí radica la gran diferencia con respecto a otras terapias. El terapeuta observa en todo momento dos principios fundamentales: 1º No intención, 2º No implicación.

Con el distanciamiento, el terapeuta consigue que la energía fluya hacia donde sea más necesaria, sin plantearse preguntas de ningún tipo. No importa tanto la enfermedad, como la posibilidad de que el paciente llegue a ser consciente del problema que la provocó. De esta manera se llega a la comprensión y a la aceptación, y por lo tanto, al equilibrio que dará paso a la curación.

El practicante es solamente un catalizador. La tierra que acoge a la semilla, es el ejemplo más adecuado para explicar la función de la Técnica Metamórfica. Gracias a la humedad, y a la temperatura adecuada, permite que ésta partícula que parecía seca y sin vida, germine y renazca por ella misma, gracias a su fuerza vital. Metamorfosis significa transformación y esto es lo que se produce cuando nuestra energía fluye libremente.

Estamos trabajando fuera del Tiempo y del Espacio. Porque desde el presente podemos modificar el pasado. El momento de la concepción siempre es el momento presente, el aquí y ahora.



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